Diario de abordo – Km 7

Día 22

Una vez finalizadas las infusiones de quimioterapia, el jueves 8 de Diciembre, día de la Inmaculada Concepción, me dieron el alta hospitalaria. Volvía a casa y me sentía un poco flojo e hinchado -todavía no me había conseguido librar de los 5 kg extra-. Había perdido el apetito y sentía por primera vez los efectos del veneno. No tenía ni fuerzas para salir de la cama. Uno de esos días para olvidar.

Día 23

El viernes 9 amaneció de manera bien peculiar. Me levanté a orinar y tras hacerlo, me lavé las manos, un poco la cara, me enjuagué la boca y me empezaron a dar arcadas. Vomité nada porque tenía el estómago vacío, pero lo pasé bastante mal. Pero luego me senté en un taburete que trajo Nathália y tras llenarse de sudor frío por todas partes, mi cuerpo hizo un reinicio -RESET-. A partir de entonces todo fue mejoría: empezar a comer un poquito más, recuperar un poco más de fuerza, tener ganas de hacer cosas, etc.

Día 26

Después de un par de días fenomenales en los que mi única preocupación fue el cambio de los sabores de las cosas y el estreñimiento, salimos a dar una vuelta aprovechando del buen tiempo del lunes 12 de Diciembre. Me encuentro bien, con fuerzas, y decidimos ir a hacer la compra a unas tiendas ecológicas de L’Hospitalet, para empezar a conocer el elenco de productos. Al rato de estar fuera me empieza a dar un retorcijón terrible y tenemos que volver a casa deprisa. Pero como yo con las muletas no puedo correr,  me lleva más tiempo -y sufrimiento- de lo normal.

Llegué a casa y el estreñimiento pasó rápidamente a diarrea. Los dolores abdominales eran tan intensos que estuve postrado en la cama todo el resto del día. Sólo me aliviaba un poco los dolores la mantilla eléctrica de mi madre. Además por la noche me empezó a subir un poco la temperatura y estuvimos controlándola e hidratándome casi cada hora. Por suerte no superamos los 38º C y evitamos ir al hospital. Pese a eso, fue otro día para olvidar.

Día 27

El martes 13, fui a sacarme los puntos del port-a-cath y bueno, fue mucho menos impresionante de lo que me esperaba – ya os dije que últimamente me he vuelto un cagón-, vamos que no fue nada. Hasta ahí bien, pero a la salida del ICO, justo antes de coger los ascensores, me empecé a notar sin fuerzas y me derrumbé -casi me desvanecí. Monté el show allí: tirado por el suelo, con las muletas una para cada lado, por suerte un grupo de enfermeras me ha auxilió ipso facto. Hasta un señor muy amable se ofreció varias veces para comprarme una botella de agua.

Habrá sido la aprensión al quitarle los puntos -rumoreaba una de ellas-.
-¡No, no! ¡Si no ha sido nada! – me apresuraba en desmentir yo-.
-Bueno, bueno, ahora no te tienes que hacer el machito, ¿eh? – dilapidaba una enfermera en tono jocoso-. A lo mejor se trata de una bajada de tensión o de azúcar.

Ni la tensión arterial ni los niveles de glucemia en sangre mostraron anomalía alguna. Lo más probable era que, dado que el lunes 12 me pasé más de medio día con febrícula, diarreas y dolor abdominal, hubiera tenido un fallo energético, pues apenas había comido. Si se une eso con el calor que hacía allí y con que estaba obligado a llevar chaqueta, gorro y braga cubriéndome las vías respiratorias – estilo fundamentalista-, puede que fuera más que justificable que cayera como un pajarito.

Aprovecho para agradecer a la enfermera Olimpia y al resto de enfermeras y auxiliares que acudieron en mi auxilio tras la alerta de mi mujer. ¡Qué buen servicio! Y también al señor espontáneo, por su generosidad y altruismo.

Pero al rato ya estaba bien. Que esto va de levantarse cada vez que uno cae y por suerte pocos martes 13 quedarán todavía en el tratamiento. Y si quieren ponerlo todo “patas arriba”, ¡no duden en contratarme!

Ese mismo día, ya de noche y no contento con mi actuación en el ICO, sufrí otro casi desmayo al salir de la ducha. Hay que practicar en casa para optar a que me den el Oscar, jejeje. Tanto Nathália, como mis padres reaccionaron a tiempo para rescatarme. Sino hubiera caído en redondo y hubiera podido hacerme daño.

Día 28

La noche del 14 de diciembre fue otra de esas inolvidables. Tras un día super tranquilo ya pensaba que estaba todo hecho. A las 20:00 horas publico una nueva entrada en el blog, esa sobre el port-a-cath que apareció en FB, y en menos de una hora empezaba a tener escalofríos y febrícula -es decir, temperatura de menos de 38º C-. Momentos más tarde la febrícula se convertía en fiebre de 38º C y debimos llamar al número del ICO de urgencias. La doctora que me atendió al teléfono no me desveló nada que yo ya no supiera: debía ir a urgencias de Bellvitge porque mi cuerpo estaba luchando contra una infección, y mis defensas están diezmadas tras el primer ciclo de quimio. Le pregunté si podía esperar 5 minutos para ver si la temperatura remitía y me dijo que ni hablar, que mi tiempo era oro. Y con esa idea me quedé: me ayudaron a vestirme y salimos en el taxi de mi padre como quien dice “por patas”. Dejando la cena en la mesa y hasta saltándose algún semáforo, dada la urgencia del asunto.

En apenas unos minutos llegamos al triaje de urgencias, me tomaron la tensión arterial y la temperatura de nuevo y después me pusieron en una cama en una sala de espera. Allí esperé más de 30 minutos, y mi cabeza sólo pensaba en cuántos quilates debería ser valorado mi tiempo. Tal vez sólo estaba bañado en oro. Después, cuando ya me atendieron, les dije que llevaba port-a-cath y me preguntaron si era de aguja corta o larga. Yo eso no lo sabía, y cuando un enfermero sugirió de pincharme en los brazos casi salto de la cama. ¡Ni hablar! ¡De ninguna de las maneras! ¡A mi me pusieron el port-a-cath para no pincharme más los brazos! ¡No puede ser que esa información no aparezca en mi historia clínica! Los años de consultor de HP en el sector sanitario salieron a flote. Las nuevas tecnologías deben existir para mejorar la calidad de atención de los pacientes, sino ¡apaga y vámonos! Volvamos a las historias clínicas en papel hardcore.
Finalmente me pincharon donde tocaba -con aguja corta-, me sacaron sangre, me pusieron suero y paracetamol y una especie de cataplasmas heladas en la frente y en las axilas. También me hicieron unas placas de RX del tórax. Por suerte las cataplasmas surgieron efecto y poco a poco mi temperatura corporal fue descendiendo y los escalofríos desaparecieron.

Día 29

Sin embargo, me habían ingresado sobre las 22:15 y ya eran las 2:00 y todavía no había pasado un médico a visitarme. Y yo con más hambre que el perro de un ciego. Nos dio tiempo hasta de que Nathália, mi mujer, cumpliera 27 años. La celebración fue un tanto austera, pero ya lo celebraremos por todo lo alto cuando se pueda.

Los médicos se pasaron tras 4 horas de espera y me dedicaron un buen rato. Tras auscultarme y escuchar los episodios que había tenido en días recientes, hicieron entrar a mi familia y nos dijeron que el recuento de leucocitos -glóbulos blancos- por microlitro había caído a 700 y que los valores normales oscilan entre 4000 y 11000. Esto se llama leucopenia. Consecuencia de eso: me tuvieron que ingresar. Aquí hago un pequeño kitkat y aprovecho para agradecer la gran labor de la Dra. Laura Latorre y del doctor que la acompañaba. Llegaron muy tarde -mi tiempo estaba a precio de quincalla, jajaja- pero me hicieron un examen exhaustivo y me trataron muy bien. A lo mejor la moraleja de la historia es que no hay que hacer caso a las super exageraciones telefónicas.

Más tarde, sobre las 6:00, hasta me hizo ilusión montar por primera vez en ambulancia para que me trasladaran al ICO. En un momento dado, despierto por el frío que notaba en la cara, miré al cielo y vi mi reflejo en el techo del edificio de urgencias, fue como una escena de esas de película hollywoodiense. Tampoco pude evitar pensar en los miles de Francos suizos que me acababa de ahorrar por la experiencia primeriza, jejeje. A los técnicos de ambulancia: ¡Chapeau!

Y en un periquete ya estaba de nuevo en la planta 6 del ICO, cerca del teatro, en una habitación individual con buenas vistas -se ven despegar los aviones del aeropuerto- y rodeado de unos profesionales como la copa de un pino. Me están inyectando el denominado “factor de crecimiento”: un fármaco para estimular la producción de leucocitos en la médula ósea. En la serie de nuestra infancia “Érase una vez el cuerpo humano“, los glóbulos blancos eran los polis con la estrella dorada en el pecho que controlaban, porra en mano, la circulación y se comían las bacterias y los virus. Para los nostálgicos, ahí va este VIDEO.

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Ya no existen dibujos animados tan didácticos como los de aquella época. ¡Ay! 😥

Día 31

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En mi habitación posando con uno de los libros que me prestó Cristina, una verdadera luchadora y un ejemplo a seguir para superar este traspiés 🙂

Y así me encuentro celebrando más de un mes desde el fatídico día del anuncio de mi diagnóstico: con picos de fiebre de hasta 38.8º C -hasta el momento- durante varias veces al día, a la espera de que los polis blancos recluten efectivos. A veces me da la tiritona con distermia -escalofríos con castañeteo de dientes-, otras sudo en abundancia, pero en general me aplican un paracetamol intravenoso y se me pasa el frío al momento.

También ha empezado a caer el vello de algunas partes de mi cuerpo, pero todavía quiero aguantar unos días antes de raparme, porque aprecio mucho mi pelo. Aún así creo que será algo inminente: llamadlo intuición masculina :p

Me siento feliz de tener siempre gente a mi lado, y también de saber que, como me dijo mi doctor, podré seguir recibiendo visitas, siempre y cuando no estén acatarrados o traigan niños pequeños 😦 Estos días he llegado al punto de ser forzado a evitar el contacto físico por completo con mi familia… es algo duro pero lo más recomendable durante la neutropenia. En cuanto cesen las fiebres y recupere los niveles habituales de neutrófilos todo volverá a ser normal y me daran el alta hospitalaria. ¡No sabéis cuántas ganas tengo de que eso suceda!

Como me dijo Meri, una compañera del colegio que está a punto de superar su cáncer, nosotros aprendemos a valorar nuestra salud, los días en los que no nos duele nada. Eso es algo espectacular y damos gracias a Dios por todos esos días. Antes no apreciaba eso, por el hecho de nunca haber estado enfermo. Ahora doy gracias a todo el mundo, aunque sea por cosas nimias, pero a mí me sale de dentro.

Las gracias de este apartado van para Andrea, Judith, Laura, Isa, Lucía, Jordi, Verónica, Cristina, Conxita, Sandra y Helena. Siempre pregunto el nombre de quien me atiende porque creo que merecen una mención especial aquí. Ellos hacen mi estancia en el ICO mucho más llevadera 🙂

 

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8 thoughts on “Diario de abordo – Km 7

  1. Hola Dani! Acabo de enterarme, por tu post en Facebook que me ha traido hasta este blog. Solo queria decirte que eres la ostia! Un ejemplo de entereza y valentía en cada entrada. Un diario honesto y cercano, una puerta directa al corazón. Has investigado qué hay de cierto en los beneficios del ayuno controlado durante los tratamientos de quimioterapia? Un abrazo muy fuerte desde Zürich y adelante!! Ewing no ganará!

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  2. Es admirable el enfoque que le estás dando a todo lo que está sucediendo, gracias por transformarlo en entretenimiento, creo que la mejor manera de responder a todo esto, es sonriendo, y estoy enormemente feliz de ver como lo estás haciendo. Siempre te he admirado como Karateka, Senpai! Tengo en mi cabeza aquél torneo en el que hacíamos Kumite juntos para prepararnos, en mis adentros pensaba, joder que duro es este tío, le pego y me hago daño! ya ves tú lo que podía hacer yo en aquél entonces!! Sin duda te admiro por todo eso, pero te admiro mucho más como persona, por la calidad humana que desprenden tus palabras. Ewing no sabe lo duro que eres, pero yo sí, por eso estoy convencido de que vencerás por KO!

    Osu!

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  3. Hola Dani. Yo también te estoy siguiendo día a día y te envío todas mis buenas vibraciones y energía día a día para que muy pronto puedas estar recuperado y disfrutar de la vida como siempre has hecho. Eres un auténtico crack, luchador, un ejemplo a seguir y sólo hay que leer este blog para ver cuanta gente te quiere y te admira!!!
    Acuérdate que vivo muy cerquita! Me encantará irte a ver o ayudarte con cualquier cosa que puedas necesitar si eso te alegra el día o te saca una sonrisa, así que tenlo en cuenta!! CAMPEON esta guerra la vas a ganar tú!!!!! Y cuando la ganes vas a ser aún mejor , más perfecto, más fuerte, más admirable!

    Un abrazo gigante 🙂

    Maria

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  4. AMIGO COMO SIEMPRE IMPRESIONADO DÍA A DÍA DE LEERTE PORQUE ERES UN JABATO UN LÍDER NATO EL CUAL NECESITAMOS PARA SABER QUE LA VIDA ES ALGO MÁS QUE LO MATERIAL Y LO SUPERFLUO !!!! VAMOOOOOOS COMO SIEMPRE TE DIGO ,ENERGÍA POSITIVA,ADELANTE VALIENTE POR SER COMO ERES POR SER LO BUENO QUE ERES !!!!!!!! AHÍ ESTAS Y CREO QUE ES DE LA ÚNICA MANERA AHORA QUE PUEDO AYUDARTE ES ENVIANDOTE UNA SONRISA UNAS LÍNEAS LAS CUALES ESPERO TE SEAN MOTIVO DE MOTIVACIÓN LA CUAL NO TE FALTAN PERO CREO TE APORTARÁN UN PLUS !!!! CADA NOCHE COMO SIEMPRE REZO POR TI PORQUE SE QUE LO SACARÁS ADELANTE ESTOY CONVENCIDO !!!!!!
    ADELANTE GUERRERO !!!!!!!!
    NO SE COMO PUEDO IR A VERTE O SI TIENES GANAS O TE APETECE PERO ME ENCANTARÍA PODER ESTAR A TU LADO UN RATO Y ASÍ INTENTAR TRASMITIRTÉ LO QUE MUCHOS ME DICEN O ME LLAMAN # THEINFLUENCER! ! JA JA JA VENGA TÍO TE MANDO MILA ABRAZOS MIL BESOS DE EVA Y MIS HIJAS Y OTRO GIGANTESCO DE MI PARTE !!! LASTIMA NO SABER COLGAR VIDEO POR AQUÍ POR QUE TE ASEGURO TE ARRANCARÍAMOS ALGUNAS CARCAJADAS !!!!!!
    ADELANTE
    A POR ELLO
    SIN TREGUA
    SIN COMPASIÓN !!!!!
    TODOS SOMOS DANI TODOS LUCHAMOS CONTRA EWING

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  5. Dani, espero que els recomptes vagin millor i per Nadal puguis estar a casa! Sino els nadals a l’hospital no són tan dolents…(per Sant Esteve donen canalons 😉 )
    Ànims i molta força (que ja la tens)!

    Senda

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  6. Grande el post y video de “Erase Una Vez…”. 100% de acuerdo, una lastima lo de que los dibujos ya no sean tan didacticos… que recuerdos!!!

    No tengas ninguna duda que poco a poco vas a acabar repleto de esos pequeños “Danis poli” dando caña cualquier intruso y diciendo: Por aqui no!!!!

    A sacar fuerzas hasta de debajo de las piedras, y esto estará ganado! Un abrazo muy fuerte!

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