Basado en hechos reales (III – parte final)

La historia continúa. En este LARGO post voy a contar hechos que no están relacionados con mi enfermedad, pero tengo que explicarlos aquí para que os hagáis una idea de lo mal que lo hemos pasado. Nos llovió sobre mojado. Tal vez no haya el mismo tono de humor que en el resto del blog, pero es la cruda realidad. Todos los nombres que aparecen aquí son reales, al igual que las opiniones que aquí expongo. Depende de ti, lector, de sacar las conclusiones oportunas sobre lo acontecido.

El sábado 15 de octubre, en Barcelona, habíamos organizado una pequeña fiesta de cumpleaños en el piso de mis suegros. Fue Nathália quien me convenció para que volviera a España aquel fin de semana, antes de que todo lo anterior sucediera (la visita al Dr. Blanc). El ambiente era tan propicio, estábamos tan contentos rodeados de los nuestros, que en el brindis del pastel me arranqué para cagarme en las negligencias del Dr. Blanc y de paso anunciar que Nathália estaba embarazada de 7 semanas. Yo soy reticente a anunciar estar cosas antes de los 3 meses de gestación, pero joder, estábamos tan bien aquella tarde y ya no volvería a ver a toda aquella gente junta en mucho tiempo, que no me pude aguantar.

Nathália había tenido sangrados desde que supo que estaba embarazada -el 29 de septiembre, yo estaba en Berlín por una conferencia- y no pudo darme la sorpresa que deseaba, porque el puñetero médico que la atendió por teléfono la asustó diciéndole que tendría que ir enseguida al hospital, sin comer ni beber, porque probablemente iba a ser operada de urgencias y corría peligro de vida. Tuvo que llamarme llorando a las 7 de la mañana del día 30, un par de horas antes de mi presentación en la conferencia, para comunicarme que iba a ser padre, pero que estaba sangrando y que tenía mucho miedo de que fuera un embarazo ectópico. Yo la tranquilicé en la medida de lo posible, pero me sentí hiper-impotente. Al final no fue nada, los médicos del hospital le recomendaron hacer reposo, y se preguntaban cómo el médico del teléfono había podido decirle aquello que le había dicho, pero el muy hijo de fruta ya había hecho el mal.

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Mi padre haciendo una de sus actividades favoritas, casi tanto como degustarlo después. Mis cuñados y Agustín discuten la jugada mientras mi suegro Edson controla las bebidas.
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Un minuto antes del anuncio. No me arrepiento de nada.

Volviendo a la fiesta de cumpleaños, al marcharse los últimos invitados de casa de mis suegros, sobre las 22:00, Nathália se me aproximó llorando y me dijo que acababa de tener un sangrado más abundante. Nos fuimos corriendo a la clínica Quirón y allí nos dijeron que la resolución del ecosonógrafo que tenían en urgencias no era suficiente para ver la actividad cardiaca del feto, que teníamos que esperar una semana y volver al médico. Ya estábamos hasta las narices de esperar para todo, así que decidimos irnos al hospital Materno-infantil de Sant Joan de Déu. Tras mucho tiempo de espera nos atendieron, y ya nos dijeron que la frecuencia cardiaca del feto era más baja de lo normal. Las imágenes de nuestro “pixelito” de la semana anterior -el 7 de octubre-, con su corazón latiendo a tope, me habían venido a la cabeza. Cuando lo vi por primera vez, era tan pequeño que apenas lo resolvía el ecosonógrafo. Por eso le puse el nombre cariñoso de “pixelito”. Le preguntamos a la ginecóloga si lo íbamos a poner en riesgo al viajar al día siguiente -volvíamos en coche a Suiza con mis padres-, y ella nos dijo que si el feto tenía que ser viable poco importaba viajar en coche, en barco, en avión o en globo aeróstatico. Había vida, pero ella no era muy optimista y nos lo hizo saber. A las 3:00 llegamos a casa. Estábamos completamente derrotados.

Al día siguiente cogimos el coche sobre las 11:30: imaginad de qué manera. Nathália tuvo dolores abdominales durante todo el viaje, pero nuestro “pixelito” no quiso decirnos adiós en cualquier lavabo de un área de servicio aleatoria. Fue tan valiente que aguantó hasta que llegamos a Neuchâtel sobre las 23:00, en el lavabo de nuestro piso. Fuimos corriendo a urgencias del Hôpital Pourtalès, y allí nos confirmaron lo que ya sabíamos: Nathália había sufrido un aborto. Era 16 de octubre y a partir de aquel día tenemos un ángel llamado “pixelito” en el cielo, que vela por Nathália y por mí.

El martes 18 de octubre, como otros tantos días, me llevo al trabajo una bolsa de agua caliente. Utilizo la tetera de la sala de ocio para rellenarla de agua caliente cada hora y media. Esta bolsa, junto con el ibuprofeno, es lo único que me alivia el dolor al estar sentado. Mi trabajo implica estar muchas horas sentado delante del ordenador, por lo que la bolsa se había vuelto una compañera de mi día a día.

Aquella tarde salí antes del trabajo y fuimos a la ginecóloga, que hizo un poco de psicóloga con Nathália. Le vino muy bien aquella visita médica. Como hacía una tarde espectacular y mis padres estaban en casa, decidimos aprovechar el momento y subir hasta la “Roca de l’Ermitage”, un punto emblemático de Neuchâtel con unas vistas impresionantes. Allí nos comimos un pastel de nata de la pastelería portuguesa Bessa, contemplando la puesta de sol, riendo y disfrutando de la ocasión. Nos conseguimos olvidar por momentos de nuestros problemas. Cuando llegué a casa me di cuenta de que tenía una llamada perdida y un sms de mi gran amigo el Dr. Blanc. Algo me olía mal, pero no quise molestarme en perder tiempo llamándolo, ya lo haría al día siguiente. Así que aquella noche me acosté sabiendo que algo sucedía, pero ni tan siquiera dediqué un segundo en pensar sobre ello. No valía la pena.

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Mis padres en el mirador de la roca de l’Ermitage, a escasos 10 minutos a pie de nuestro piso en Neuchâtel. Cuando hace buen tiempo, las vistas desde allí son insuperables.

Al día siguiente, el miércoles 19 de octubre, llamé al Dr. Blanc y me dejó un poco a cuadros. Me decía que su colega radiólogo de confianza, el Prof. Theumann, le había contactado y que, tras ver las imágenes, a él le parecía un tumor. Para salir de toda duda, me programaron una biopsia por aguja en una clínica privada de Lausanne para el viernes de aquella misma semana. El día anterior estaba consolando a mi mujer para subirle la moral, y ahora era ella quien me consolaba a mí.

Y ésto sí que fue rápido: nos presentamos el viernes 21 a las 7 de la mañana en la clínica Bois-Cerf y hacia las 9 entré en quirófano. Pese a que me administraron un poco de morfina y de midazolam -un relajante muscular-, ésta fue la experiencia más dolorosa de mi vida. Los momentos en que el médico me ponía bajo el escáner para situar la aguja eran un verdadero alivio. Sin embargo, tras unos segundos de alivio, la camilla se desplazaba hacia atrás y la pesadilla empezaba de nuevo. El Prof. Nicolas Theumann no soltó ni mu durante todo el procedimiento, ni para preguntarme si todo iba bien. Yo creo que no es sangre lo que fluye por sus venas, ese hombre debe tener cables y microtecnología suiza de alta precisión por dentro. Mientras me ponía la anestesia en el hueso yo vi las estrellas y hasta grité. Si me hubieran dado la posibilidad de expresar mi dolor en una escala del 1 al 10, hubiera dado un 11 o 12. Pero de todos modos, como nadie me preguntó al oirme gritar, di por supuesto que deben de estar muy acostumbrados a economizar anestesia, que cuesta muy cara en tierras helvéticas. El que me conoce sabe que no soy alguien que se queje. En el karate, durante muchos años, he aprendido que el dolor es algo psicológico. Hasta cuando nos golpeaban con puñetazos el abdomen, o las tibias con el shinai -espada de bambú-. Desafortunadamente, mi mente no estaba preparada para tal trauma de biopsia.

Una vez finalizado el calvario, me subieron a la sala y, pese al dolor, pude finalmente relajarme un poco y desayunar junto a mi mujer y mis padres. Me dolía tanto el culo que me tuvieron que dar un comprimido de Targin -Hidrocloruro de oxicodona / hidrocloruro de naloxona, un analgésico opioide considerado estupefaciente-, y no fue hasta entonces que conseguí llegar al Nirvana. Sin dolor por un tiempo… ¡qué alivio más agradable! Sin embargo, como suele decir mi padre, el daño ya estaba hecho.

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Instantáneas de la experiencia en la clínica Bois-Cerf de Lausanne: (arriba) antes de la intervención, luciendo la indumentaria del Celta de Vigo, (centro) en pleno Nirvana con una tostada con mermelada -mucha gente se pensó que estaba posando con la muestra de la biopsia xD- y (abajo) todavía en el Nirvana, posando con mis padres.

Pasadas unas horas, me llevaron de nuevo a la sala de radiología para hacerme un TAC toraco abdomino pélvico. La secretaria, Mme. Cléopatre von Roten, nos dijo de pasarnos por el despacho del Prof. Theumann antes de salir de la clínica. Allí fuimos mi mujer, mi madre y yo. Y allí, en su consulta, de pie, fue cuando nos anunció que probablemente tenía un tumor, que podría tratarse de un osteosarcoma o de un condroblastoma, y que fuera uno u otro dependía de la histología del cilindro de hueso que me habían extraído. Nathália rompió a llorar y mi madre, pese a no comprender francés, entendió que algo no iba bien y también empezó a llorar. Yo pregunté varias cosas y, una vez fuera de la consulta, cuando le expliqué a mi madre lo que nos había dicho el robot, perdón el doctor profesor Theumann, ella me dijo algo que jamás olvidaré:

-Hijo, ojalá pudiera intercambiarme por ti.
-No digas eso, mamá. Esto es una prueba que me ha tocado pasar a mí. No es justo que digas eso. Vamos a salir de esta. Todos juntos.

Tenía que esperar de 7 a 10 días para tener los resultados de la biopsia y toda la semana del 24 de octubre el gabinete del Prof. Theumann estaría cerrado por vacaciones. ¡Qué oportuno! Mis padres ya se habían vuelto para España la mañana de aquel lunes. Cada día abría el buzón de correos como si dentro hubiese una bomba. No paraban de llegar facturas de médicos. Y el miércoles 26, cuando volví a casa al mediodía casi se me para el corazón. Había llegado una carta del laboratorio patológico. No entendía mucho lo que ponía en el informe, pero al parecer la prueba que habían realizado para detectar un posible cáncer había salido negativa, por lo que habían enviado la muestra a un centro de referencia de tumores óseos de Basilea para realizar un segundo análisis. Ese viernes, aprovechando el puente, llegaron los padres de Nathália y su hermano Phil y nuestra cuñada Sara. El día siguiente también llegaron nuestros amigos Youi y Gem. De ese modo, pese a que Nathália trabajaba el fin de semana, no estuve solo en ningún momento. ¡Gracias a todos!

El lunes 31 teníamos cita con un cirujano oncólogo del hospital universitario CHUV de Lausanne, el Dr. Cherix. Los resultados de Basilea todavía no habían llegado y, por la mañana, tuve que llamar al laboratorio ARGOTlab que había reenviado mi muestra. Allí me dijeron que había que esperar, aunque tuviera visita con el oncólogo ese mismo día. Les agradecí su trato tan “amable” y les colgué el teléfono. Acto seguido llamé al gabinete del Prof. Theumann para ver si ellos habían recibido algo. Parece que la señora von Roten no estaba al tanto de nada por las vacaciones, y me dijo que ellos no podían hacer nada más si yo ya había hablado con el laboratorio ARGOTlab. ¡Olé y gracias de nuevo! Así que eché mano de Google y me puse a buscar un teléfono del laboratorio de Basilea. Y sin haber estudiado jamás alemán, conseguí encontrar los datos y contactar con el Knochentumor-Referenzzentrum del Universitätsspital de Basilea.

El trato con ellos fue exquisito, en serio: la secretaria me pasó inmediatamente con el Prof. Baumhoer, que me explicó todo lo acontecido. Los resultados no eran concluyentes, se necesitaba hacer una segunda biopsia para obtener más material y poder realizar otros tests. Buff, mi cabeza pensó: pasar una segunda vez por el calvario de la biopsia… Pero si había que hacerlo para tener el diagnóstico, pues adelante con un par. El Prof. Baumhoer también me dijo que habían enviado las imágenes de mi resonancia magnética a un hospital en Duisburgo (Alemania) y por primera vez escuché el nombre de sarcoma de Ewing.

Ya de tarde tuvimos la cita con el Dr. Cherix en el CHUV de Lausanne. Nos explicó que un porcentaje de las biopsias por aguja que hacen se tienen que repetir, pues no se puede extraer suficiente material. Se evita hacer la biopsia quirúrgica (abierta) directamente porque se trata de un proceso más complejo y que puede presentar complicaciones para el paciente. Además, requería anestesia general. También nos dijo que era indispensable hacer esta segunda biopsia para obtener el diagnóstico y nos contó todas las posibles dificultades que la cirugía podría desencadenar. El Dr. Cherix nos trató de forma excelente, y yo se lo hice saber:

-Es usted el primer ser humano que me encuentro en todo este proceso, muchas gracias.

Además, en el TAC que me habían hecho tras la biopsia, habían encontrado unos nódulos milimétricos en el pulmón. Me dijo que se trataba de lesiones inespecíficas, que si le hicieran un TAC a 9 de cada 10 personas de la calle aparecerían lesiones similares: calcificaciones, cicatrices de posibles bronquitis cuando era niño, etc. No le di más importancia. Al salir de la consulta, frente a la oficina del banco cantonal de Vaud, expliqué a mis suegros y amigos lo que nos habían dicho, y cuando llegué a la parte de las posibles secuelas de la intervención, lloré abrazado a mi suegra y a mi amigo Youi. El jueves ingresaría en el hospital y el viernes, a primera hora, me operarían. Nos despedimos de nuestros amigos, de los suegros y cuñados y nos preparamos a afrontar, de nuevo solos, otra semana más de espera.

El jueves 3 de noviembre escribí un correo a algunos de mis amigos. Literalmente escribí lo siguiente:

Querid@ amig@,

Como algunos de vosotros ya sabéis, no estoy pasando actualmente por uno de los mejores momentos de mi vida.

Resumiendo en pocas líneas: sufro un dolor terrible en una pierna desde hace algunos meses y después de batallar con varios doctores y especialistas todavía no tengo un diagnóstico. Los hechos son que hay algo en la parte inferior de mi pelvis, en el isquion diestro. El hueso parece necrótico y la biopsia por aguja que me hicieron hace 2 semanas no es concluyente para diagnosticar un tumor. Tengo el 50% de probabilidad de tener otra cosa diferente, y mañana me harán una segunda biopsia, esta vez sedado por completo y por vía quirúrgica. Aunque los resultados todavía se demorarán unos 10-20 días, los médicos tendrán un diagnóstico (eso espero) y podré ponerle nombre a la lucha de los próximos meses.

Prefiero compartir esto contigo en lugar de guardármelo dentro de mi, esta es mi elección. Ya he lanzado la moneda al aire y ahora sólo necesito conseguir tus buenas ondas para conseguir el buen resultado. Por favor, ayúdame a inclinar la balanza de mi lado. Sé que ahora estamos lejos pero si eres creyente y quieres rezar por mí, o si no lo eres y piensas en algún buen momento que hemos pasado juntos, por muy inútil que parezca, me ayudará, te lo juro. Y si quieres responder este mensaje y mostrarme tu apoyo, también me servirá para algo, no me cabe la menor duda.

Un fuerte abrazo. Osu,

Dani

Horas más tarde ingresé en el CHUV, y me quedé sorprendido de que me tocara una habitación con sólo dos camas. Permitidme que os explique: el seguro médico que tenemos cubre la estancia hospitalaria en una habitación de hasta 6 camas (división común). Si deseas una habitación como aquella (semi-privada) o una individual (privada) tienes que pagar un pastizal además de lo que ya se paga. Porque en Suiza no hay seguridad social. Cuando le pregunté a la enfermera para verificar que no se hubieran equivocado y me cobrasen la habitación, me dijo que simplemente había tenido suerte 🙂 Sin embargo, lo que no conseguimos fue que Nathália se pudiera quedar a dormir. Tuvo que volver a Neuchâtel: viajar 70 km de tren sola y al día siguiente no podría volver a verme hasta las 13:00. Las reglas en Suiza son inquebrantables y no se permiten excepciones, ¡viva la flexibilidad! Me dieron a escoger si quería anestesia general o bien epidural, y yo escogí la general. Tras la biopsia de aguja ya no me fío de nadie. También pasó un doctor a marcarme la pierna, para que no se equivocaran de lado en el quirófano, jajaja

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¡La marca del tesoro!

Y cuando abrí los ojos ya estaba en la sala de reanimación. Nathália llevaba un rato esperando fuera, pero no la dejaron verme hasta que me llevaron a la habitación. Al poco rato llegaron mis padres desde España, en un viaje en coche express. La operación había salido a la perfección. Me extrajeron 2 cm cúbicos de hueso de la parte afectada: el isquion. El cirujano, el Dr. Cherix, me había dado una esperanza: a lo mejor me podría dar un diagnóstico el mismo día de la intervención. Cuando el Dr. Cherix se pasó a verme llamó al bicho directamente de tumor. Nosotros le preguntamos si realmente podía afirmar que era un tumor y él nos dijo que no se sabía todavía. Sin embargo, pasadas unas frases volvía a llamarlo tumor. Pese a que me habían tenido un buen rato abierto, el patólogo no había conseguido concretar nada desde el laboratorio. Así que me tocaba esperar otros 10-20 días extras. Nada del otro mundo.

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Brindando justo después de la intervención, jajaja
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Aquí estoy con mis nuevas compañeras inseparables, que me acompañan hasta el día de hoy por donde quiera que vaya.

Cuando le traducimos a mi madre lo que nos había dicho el doctor, la pobre se desmayó y yo rompí a llorar. No quería que ella sufriera más. Cuando la reanimaron les dije que si queríamos llorar ese era el momento, que no quería volver a verlos llorar más por mí. Necesitaba de su fuerza, de la de todos, y verles llorar no me ayudaba para nada. Desde entonces no lo han vuelto a hacer, al menos delante mío, y lo agradezco.

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¡Cuñaaaaao! Con un padre así no necesitas hacer terapia, jaja

Me gustaría agradecer a la camillera Barbara, otra de esas personas que no abundan en los hospitales Suizos, pero que dejan marca por su trato humano. Cuando me dieron el alta hospitalaria, el sábado 5 de Noviembre escribí el siguiente correo:

Querid@ amig@,

Muchas gracias por los mensajes de apoyo y llamadas de estos últimos días. Aunque parezca una tontería, muchos habéis conseguido arrancarme una sonrisa o emocionarme, cosa que aprecio y mucho. Parece mentira cómo se puede acortar la distancia en el S.XXI

La operación de ayer fue bien. Con la anestesia general ha sido mucho más llevadera que la anterior biopsia, en la que me las vi canutas cuando me pincharon el hueso… Me han dejado un “souvenir” de 10 cm de longitud en el lateral de la pierna y me han quitado suficiente hueso como para hacer una película de Tim Burton (de esas de antes de navidad). Lo han reemplazado por una especie de cemento y bueno, por el momento no podré poner más de 10-15 kg de peso en esa pierna, dada la fragilidad del hueso. Tendré que usar muletas hasta que esto se refuerce un poco. Y por supuesto, echarle “cojones” hasta tener el resultado. Creo que me darán el alta ya mañana, aunque tendré que estar un par de semanas de baja.

Aunque los doctores hablan abiertamente de un tumor, como científico tozudo, no lo creeré hasta que no esté 100% probado. Ya pueden decir misa, que si algo he aprendido en estos meses es que la misma imagen puede ser interpretada de maneras muy diferentes por diferentes especialistas… A mí ya no me la pegan. En cualquier caso mis padres y mi maestro de karate me han educado a nunca dar el brazo a torcer y rendirse. Así que, sea lo que sea, bueno o malo, me esforzaré en recuperarme lo antes posible y en no dejar que esto me cambie el humor y la manera en que veo la vida.

Espero que en mi próximo mensaje ya tenga el diagnóstico definitivo y consecuentemente algunas respuestas a las muchas preguntas que se albergan en mi cabeza. Mantén los dedos cruzados por mí.

Hasta pronto, Osu,

Dani

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Si alguna vez habéis escuchado la expresión “me parto el culo”, a mí me han hecho una segunda raja. La foto original ha sido editada para ocultar la primaria, jajaja

Y bueno, esperamos una semana más y el martes 15 de Noviembre tuvimos la cita con el Dr. Cherix en el departamento de Oncología del CHUV. Él estaba acompañado de la Dra. Digklia, y nada más sentarnos me dijo una frase hecha en francés que no comprendí. Entonces, en otras palabras me dijo si quería que fuese al grano. Yo le respondí que claro que quería, es más, para eso estábamos allí. Me dijo que los análisis anatomopatológicos habían revelado que tenía cáncer: un sarcoma de Ewing. Mantuve la compostura en todo momento. El Dr. Cherix me comentó que 3 de cada 4 pacientes salían adelante de esta enfermedad y también me dijo que nos veríamos de nuevo en un par de días para que así pudiera respirar un poco y asimilar lo que me acababa de comunicar. La Dra. Digklia se haría cargo de mí a partir de entonces. Al Dr. Cherix no lo volvería a ver hasta la cirugía de mitad del tratamiento. Aunque tenía muchísimas preguntas tenía que esperar aún un poco más. Me sentí aliviado, llevaba mucho tiempo esperando a que me dijeran algo en claro y finalmente ya tenía la respuesta.

Me iban a hacer una analítica y para ello tuve que acceder a una sala. La enfermera, muy atenta, me preguntó sobre mi diagnóstico. Ahí ya no pude aguantar y rompí a llorar al explicárselo. Le expliqué un poco todo resumido. Era una completa desconocida, pero me escuchó atentamente, me cogió de la mano, me dio pañuelos… Me mostró su humanidad casi sin saber mi nombre. Cuando le pregunté si tendría que tratarme en Suiza o podría volver a España, ella me trajo la tarjeta de una asistenta social, e hizo todo lo que estaba en sus manos para ayudarnos. Cuando me acompañó a la sala de espera, abrazó a Nathália y a mi madre. Hasta me dio su tarjeta de contacto: muchas gracias Mme. Sophie Lavenat. Eres una enfermera de oncología ejemplar, además de buena persona.

Nada más llegar a casa, tras los 70 km de rigor, me puse a escribir. Se trataba del día 0 -cero- de mi enfermedad, a partir de entonces sólo tenía que contar los días hasta mi curación. Habían pasado poco más de 9 meses desde mi primer síntoma y 8 desde que fui por primera vez al médico. Necesitaba una vía de escape y lo mejor que podía hacer en aquel momento era enviar este correo:

Querid@ amig@,

En primer lugar: Esto NO es SPAM 🙂 Quería aprovechar estas líneas para agradecerte el haber pensado en mí y el haber dedicado un ratito para contestar mi anterior email o contactarme de cualquier forma. No sabes cuánto he apreciado tu mensaje o llamada por breve o escuet@ que fuera. ¡¡1000 GRACIAS!! Lo quieras o no, formas o has formado parte de mi vida desde hace mucho tiempo, o bien en algún momento u otro, y por eso estás recibiendo este correo.

Hoy, 15 de Noviembre de 2016, he tenido una cita con el destino en el hospital universitario de Lausanne (CHUV). El médico que me hizo la biopsia hace 10 días ha ido al grano con los resultados, cosa que agradezco. No se ha andado con rodeos: estoy enfermo, gravemente enfermo. Sufro un cáncer agresivo que se hace llamar sarcoma de Ewing. Hasta ahora yo sólo conocía con ese nombre al pivot de los 90 de los NY Knicks. 3 de cada 4 pacientes lo superan tras el tratamiento. Ya no me queda líquido en el cuerpo ni fuerza en los ojos para llorar más. Hoy tiene que ser así, mañana me levantaré con más fuerza 💪. Ya no tengo dolor, sólo un par de muletas que me acompañarán todavía durante un tiempecito.

La noticia, pese a no pillarme por total sorpresa, me ha abatido enormemente. Como ya imaginarás, esta sucesión de días es muy extraña, ni me concentro ni puedo hacer gran cosa por la falta de movilidad. Por lo menos finalmente los médicos han dado con el diagnóstico que llevaba esperando más de 2 meses. Eso me da tranquilidad. Todos mis sueños, retos y metas van a tener que prorrogarse al menos un par de años: el doctorado, la paternidad, el handstand, el 3er Dan… Pero se van a hacer realidad, ten certeza de ello.

Todavía no me han informado al detalle porque el shock de hoy ya ha sido de aúpa. En principio a partir del día 28 me tocarán sesiones de quimioterapia durante unos largos 4 meses. Más tarde pasaré por el quirófano de nuevo y finalmente más quimioterapia hasta completar un año. Sólo el pensar en ello hace que se me den escalofríos y que se me ericen los pelos, pero ya no hay vuelta atrás. Tengo miedo y no lo quiero ocultar, pero voy a proponerme seguir el mejor de los tratamientos posibles: el positivismo. Tus pensamientos, aunque estemos muy lejos uno del otro, junto con mis ganas de curarme son la mejor medicina contra esta mierda.

Por otro lado todavía no he decidido si me trataré en Suiza o si volveré a España. Tengo que reflexionar sobre todo esto, sobre cuál será la mejor alternativa.

Perdóname si el mensaje es poco personal; preferiría no tener que contarte todo esto por e-mail, pero ahora mismo no lo puedo hacer de otra manera. Lucharé por los que más quiero en la vida (mi esposa y mi familia) y por ser feliz al máximo.

Un abrazo, Osu,

Dani

Al día siguiente, por la tarde, estaba tomando un café en la estación de Neuchâtel con Luciano, mi entrenador de CrossFit, y con mis compañeros Héctor, Gilles y Johny, cuando me llamó mi mujer. Tenía algo importante que discutir conmigo, pero de eso no voy a hablar en este post, pues tiene que ver con la decisión que tomé de volver a España.

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Con mi bigote de “Movember” a la espera de la visita de oncología en el CHUV de Lausanne

Ya el jueves 17 de noviembre, fuimos de nuevo al hospital, pues teníamos cita para que nos explicaran todo el proceso de quimioterapia. Fue una doctora jovencita del equipo de la Dra. Diglkia quien nos recibió. Su nombre no lo puedo recordar, pues hay demasiados actores en esta función. Le explicamos de nuevo toda la historia desde el principio y le comunicamos mi decisión. Tras cambiar de sala, un nuevo doctor se unió a nosotros: el Dr. Michael Montemurro. Se trataba de un tío raro de cojones y al parecer el médico que finalmente me iba a tratar en este baile de médicos. Ya de principio a Nathália no le dio buena impresión cuando empezó a enumerar los pasos a seguir con letras del alfabeto griego. Le pareció una actitud un tanto pedante. A mí eso no me molestó enormemente, pero el diálogo siguiente fue el que nos hundió:

-¿Ustedes quieren tener hijos? -inquirió el doctor en casi un susurro.
-¡Por supuesto! -respondimos los dos al unísono.
-De acuerdo. ¿Usted conoce la diferencia entre esterilidad e impotencia? -preguntó el doctor dirigiéndose a mí.
-Claro -respondí yo.
-Porque después del tratamiento usted quedará estéril. Es por eso que hacemos la recogida de esperma.
-Sí, eso ya lo conocía. Ya se lo había pedido la última vez al Dr. Cherix.
-Y también debería hacerse a la idea de que tal vez no vea nacer a sus hijos. O verlos crecer.

Ese comentario necio y totalmente subjetivo nos cayó como una bomba. Después nos dijo que el porcentaje de supervivientes de esta enfermedad era más bajo del 50%, tal vez un 40%, y Nathália le espetó que el cirujano nos había hablado del 75%. A esto respondió el Dr. Montemurro que los cirujanos eran demasiado optimistas, que él prefería ser más pesimista para luego equivocarse y que estuviéramos contentos los dos. Nosotros no necesitamos que nadie sea optimista o pesimista por nosotros. Gracias a Dios nosotros tenemos estudios superiores y sabemos discernir. Hay otra gente enferma que puede ser que no tenga esa suerte, y tal comentario les podía hundir en una depresión de la que seguro no saldrían. Y el cáncer se alimenta de eso. Las estadísticas están ahí, pero si queríamos comentarios sobre el futuro mejor nos íbamos a buscar un futurólogo del estilo Sandro Rey.

Después de esta visita nos reafirmamos aún más en mi decisión de volver a España. Si quería cavar mi tumba sólo tenía que quedarme en Suiza para tratarme con él. Mil gracias, Dra. Cristina por ayudarme a facilitar la burocracia y poder empezar el tratamiento sólo una semana después de la fecha de inicio en Suiza.

El viernes 18 de noviembre comuniqué mi decisión a mis compañeros de trabajo y a mi jefe. Fue un momento mágico, algo muy bonito que jamás olvidaré. Y lo digo de corazón, tal y como las palabras que dediqué a cada uno de los allí presentes. Por la tarde tenía otro escáner en Lausanne, la última prueba antes de volver a España. Nathália debía trabajar aquel día, por lo que fui sólo con mis padres. El Dr. Montemurro me llamó para decirme que quería verme después del TAC, pero entré solo en la consulta. Aunque me dijo que uno de los nódulos había crecido y que eso significaba que tenía metástasis en el pulmón, yo vi las imágenes junto a él y no me pareció que la resolución de éstas fuera suficiente como para llegar a tal conclusión. Después tengo que reconocer que tuvo razón, pues el PET-CT que me hicieron en España posteriormente confirmó su diagnóstico, pero ya me daba igual.

Más tarde llegaron a casa Andrea y Bernat, una pareja de amigos que solemos encontrarnos en los lugares más recónditos: ya sea en Las Vegas, Los Angeles o París. Gracias por venir y por el tiramisù -uno de mis postres favoritos, por no decir el que más-.

El sábado 19 lo aproveché para despedirme de mi jefe y de su mujer, Hans Peter y Elisabeth (gracias por compartir vuestra historia y por enseñar a Nathália cómo ser una leona), de Angelique, Beto y de su princesita Paola, de mis compañeros de trabajo y también de Marie, que vino específicamente desde Thun (a una buena hora y media en tren hasta Neuchâtel) para despedirse de mí. ¡Gracias a todos! ¡Y gracias a Sara por organizar la cena!

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Con mi conguita princesita Paola, la cosa más bonita de Suiza, aunque desconfíe del tío Dani
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Mañana soleada en buena compañía con Andrea y Berni

Y tras esa cena llegó mi último día en Suiza. Tras la misa dominical compramos unos pasteles de nata portugueses, de esos que tanto nos gustan, y nos sentamos con Andrea y Bernat en las gradas de piedra que hay frente al lago a disfrutar del sol, que brillaba excepcionalmente aquel 20 de noviembre. Es maravilloso guardar aquel recuerdo de mi querido Neuchâtel, y no despedirse con niebla, frío y lluvia, como es habitual en estas fechas. Ni me podía imaginar la sorpresa que me esperaba en el aeropuerto de Barcelona. Como les dije a mis compañeros de trabajo, voy a estar un año metido en la habitación del tiempo. Va a ser un entrenamiento muy duro, pero cuando vuelva, lo haré más fuerte y preparado que nunca, como los super guerreros (saiyans).

Quiero recalcar que no guardo rencor a ninguna de las personas que han aparecido en este post, pero entended que tenía que escribir lo que he escrito para sacarme la espinita que llevo dentro. Ojalá nadie jamás tuviera que pasar por nada parecido.

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9 thoughts on “Basado en hechos reales (III – parte final)

  1. Esta vez amigo me has hecho llorar de nuevo !!! Creo que leer tan duras líneas hace que pensemos en la VIDA !! SIN PALABRAS !!!!
    Jamás podrías estar cómo en casa y fue una gran decisión el volver a ESPAÑA !!!!
    Solo desearos una buena navidad,,, sigue luchando y siendo como eres !!!! Porque te aseguro que eres la fuerza diaria de muchos o al menos EN MI CASO me reflejo en tan HUMILDE Y LUCHADOR PERSONA Y ESA PERSONA ERES TU Y TODOS LOS QUE TE RODEAN !!!!!!!!!
    dar un abrazo a tu mujer hermano padre y sobre todo MADRE por aportarte la energía necesaria en esta dura batalla !!!!!
    PERO COMO TE DIJE Y DIGO CADA NOCHE REZO POR TI, Y NO LO DIGO DE COMROMISO ,,,,ES REAL !!! CADA NOCHE ESTÁIS EN MIS ORACIONES Y AUNQUE TE PAREZCA EXTRAÑO DEL LOCO ES REAL Y ASÍ LO HAGO!!!!!
    ADELANTE SIEMPRE ESTAREMOS PARA DARTE ESE EMPUJÓN DE ENERGÍA !!!!!!!!
    UN BESO Y UN ABRAZO DE MI FAMILIA
    OS !!!!

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  2. Hola Dani.
    No me conoces, pero he llegado a tu blog por un amigo en común. He dudado en dejarte algún comentario con anterioridad para no resultar invasiva. No obstante, y viendo tu generosidad, me atrevo a ello, esta noche, en la que una vez más, me emociona leerte de sobremanera. Transmites una vitalidad y una entereza que son de alabar. No me cabe duda de que ganarás esta lucha. Tanto tus amigos, conocidos, como desconocidos como yo, te mandamos muchísima fuerza y energía positiva.
    Manten tu positividad, tu vitalidad, tu fortaleza, y dentro de un tiempo, cantaremos tu victoria, que será la de todos. No me cabe ninguna duda.
    Perdona si me he permitido esta libertad, pero no quería reprimirme esta vez las ganas de hacerte llegar todos los ánimos que puedo.
    Mucha fuerza, y gracias de todo corazón!!!
    #ConLosDedosCruzados

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  3. Mucha fuerza Dani. Que con estas palabras se vayan lejos los malos momentos en Suiza. Ya que se queden atrás para nunca volver. Ahora sólo queda mirar al frente y mantenerse positivo. Mucho ánimo y que el nacimiento del niño Jesús te colme de fortaleza.

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  4. All that remains to be said is that 2017 will be your year bro (both you and Nathalie)

    With those great people around you and your warrior mentality, Ewing doesnt stand a chance.

    You are in our every thought, Dani. You’ll never walk alone….

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  5. Dani!!!! Me has emocionado profundamente…eres increible!! Voy en bus y he leido de seguido los ultimos post que no habia hecho…y he entrado contigo en ese tunel del tiempo ….increiblemente iluminado!!…Gracias por este blog…por abrirnos tu corazon….me has trasmitido fuerza, optimismo,vitalidad,amor…que regalo tener un amigo como tu…..que alegria tenerte entre nosotros…
    Si…luchamos juntos!!! Y ganaremos!! Cada noche rezo con fe por ti!! Y en tantos otros momentos que me vienes al corazon…tu…y Natalia tu gran companera!! …siempre os he visto quereros con pasion…ahora esa pasion llega al infinito…
    Os quiero!!! Vivo con vosotros cada paso…y el 2017 nos dara ese regalo que todos esperamos!!!!
    ITA

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  6. Olá, Dani.
    Escrevo em Português (Brasil) pois sei que você tem uma tradutora sempre por perto.
    Acompanho tua saga e pensei em participar também deste momento especial da tua vida. Não nos conhecemos pessoalmente, porém, ouvi tantas histórias a teu respeito que quando nos encontrarmos, acho que terei a sensação de que você é muito próximo… E você tem uma bela história!
    Fui professor de educação física. No início da minha carreira treinei muitos jovens da tua idade. Imagino que esta limitação momentânea do teu corpo seja um desafio a mais para alguém que tanto curte atividades físicas. Cada palavra tua revela uma espírito indomável, uma alma sensível, um coração generoso! É claro que fico chateado com a tua dor e que gostaria que tudo terminasse logo. Por outro lado sei que a vitória dependerá de uma boa dose de obstinação, muita disciplina, bom humor e… tempo. (Palavras próprias do mundo esportivo…)
    Você me inspira a degustar cada momento da vida (bom ou ruim) e a ser generoso com os outros. Neste momento que escrevo deve ser por volta das 2 horas do dia 31. Você está lutando o 2º round… Receba, daqui, do Sul do Brasil, um grande abraço meu e de todo o teu “fã clube gaúcho”. Um dia vamos ouvir tuas histórias enquanto saboreamos um churrasco, sorvemos um chimarrão ou degustamos um bom vinho do Novo Mundo.
    Um grande abraço.
    Flávio

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  7. Muchísima fuerza Dani! Estoy seguro que lo único que conseguirá esto es hacerte más fuerte. Un fuerte abrazo y todo mi apoyo y 💪

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  8. Hola Dani.
    Acabo de leer tu asombrosa historia y no he podido reprimir las lágrimas.
    Sabía de tu caso a través de una amiga de tu madre y ya entonces me dejó “congelada”. Pensé…que injusta es la vida..
    Pero ahora también sé que saldrás de este tunel, por que como tu bien dices, el positivismo es el mejor tratamiento.
    Será un camino duro, sin duda, pero con esa actitud y toda la gente que te rodea, todo acabará por ser un mal sueño.
    Mucha fuerza!!
    Luisa

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