Radioterapia

Bueno, como prometí, voy a dedicar un post para hablaros de la radioterapia. La radioterapia es una forma de tratamiento basada en el empleo de radiaciones ionizantes (rayos X o radiactividad, la que incluye los rayos gamma y las partículas alfa) – según dice wikipedia. Ya llevo 22 sesiones de radioterapia concomitante, es decir, que se realiza simultáneamente con quimioterapia, que crean sinergia y mutuamente se potencian. Eso se traduce en unos 44 Gy (gray) acumulados en mi cuerpo -tengo que llegar a 58 Gy. Para los que estén interesados les diré que el gray es la unidad estándar para medir la dosis absorbida de energía irradiada. Me quedan 7 sesiones, es decir, una semana y media.

Las sesiones diarias empezaron el día 22 de mayo a las 20:30, pero como ese horario no me iba muy bien, pedí que me lo cambiaran. Conseguí que me lo pusieran a las 16:10, que la verdad es que me va mucho mejor.

En principio tendría que acabar algo antes, pero, como siempre, han surgido imprevistos. Han tenido que hacer el mantenimiento anual de la máquina: 4 días sin sesiones. Ha habido que reemplazar una pieza una semana más tarde del mantenimiento: 1 día sin sesión, ummmmm. Han realizado la migración del sistema informático del hospital (HIS) y también me la he comido: 1 día más. Si a eso se le une la segunda Pascua (5 de junio), se me ha retrasado 7 días, es decir, una semana y media de tratamiento, pues las máquinas no funcionan los fines de semana.

Os cuento un poco cómo funciona esto. Cuando me llaman para la sesión entro en un vestidor, me quito los pantalones y me pongo una bata de esas de un solo uso. Sólo que en el ICO la he tenido que usar desde que comencé: hay que reciclar material, jejeje. Me espero un ratito en el vestuario hasta que preparan la máquina y me avisan. Aquí podéis ver la máquina (o más bien la maquinota):

truebeam

Se llama Truebeam, que en castellano significa “haz verdadero”… ya véis que no se andan con bromas, jejeje. Entro, me tumbo boca abajo sobre la camilla, me levantan la bata, me bajan el calzoncillo y acto seguido apagan las luces y encienden los láseres. Como os había contado con anterioridad, cuando me hicieron el escáner de simulación para la radioterapia, me tatuaron tres puntos en la cadera. Esos puntos sirven ahora para realizar un posicionamiento primario de mi culo sobre la camilla. Los técnicos me cogen de la cadera y me manejan como si fuese masa de pizza, pero sin harina. Un meneo por aquí, otro por allá y… ¡listo! Me preguntan si tengo los genitales hacia abajo -una vez me explicaron la historia de un señor al que se le quemó la punta del pene, glub!- y yo respondo tras cerciorarme. Después ellos introducen las coordenadas exactas para desplazar la camilla, vuelven a encender las luces y los abandonan la sala. A partir de entonces ya no me puedo mover ni un pelo. Una vez tosí y moví involuntariamente una pierna y después, al acabar la sesión, me lo recriminaron – allí dentro estás controlado por varias cámaras y además ellos disponen de imágenes de mis huesos para poder echarme la “bulla”. La máquina comienza a hacer chirridos: se trata de los motores de sus brazos. La pantalla que véis en la foto se sitúa debajo mío y el brazo opuesto lanza un primer haz de rayos X (plano sagital). Después rota algunos grados y captura de nuevo otra imagen (plano transversal). Estas imágenes se utilizan para solaparlas con las imágenes del TAC de simulación y así calcular de manera más precisa la corrección en la posición de la camilla. Pensad que esta terapia tiene que ser muy precisa y repetitiva durante 29 días, sino estarían cazando moscas a cañonazos. Acto seguido la camilla se mueve automáticamente para compensar la desviación y el cabezal del acelerador lineal (el cilíndrico en la imagen) toma el protagonismo. Cuando alcanza la posición deseada se queda un rato calladito, pero luego… ¡CLAC! salta el bloqueador de haz y empieza la primera irradiación. El ruido es como el de un timbre de intérfono antiguo de aquellos que se quedaban encasquillados al apretarlo -piiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii!-, y dura sobre unos 13 segundos. Después vuelve a repetir el procedimiento -mover cabezal, esperar e irradiar- dos veces más en nuevas posiciones. Me irradian por delante, por detrás y de lado. En total yo calculo que desde que entro a la sala hasta que salgo deben pasar no más de 6 minutos. Es totalmente indoloro, eso sí, os recomiendo que le echéis un vistazo a la sección de efectos secundarios. Los técnicos son la mar de majos, y claro, viéndolos cada día durante mes y medio, aunque sea poco rato, pues uno coge confianza.

Aquí os dejo un video interesante que he encontrado en castellano de un hospital de Valladolid, por si os interesa aprender más ^^.

Tengo visita con la doctora radioterapeuta (que no radióloga xD) programada cada 2 semanas, intercaladas con la visita con la enfermera radioterapeuta. Ellas me examinan, me preguntan cómo me va todo, me aconsejan y me dan cremas. La doctora incluso me mostró el escáner y las simulaciones de dosis acumulada en regiones adyacentes: genitales, recto, vejiga, etc. Según estas simulaciones, que son bastante exactas pues esta radioterapia que me dan es estándar y simple -la cosa sería diferente con la técnica de intensidad modulada-, las dosis máximas acumuladas que alcanzarán esos órganos serán mínimas 🙂 y yo contento de que no me frían los huevetes, jejeje.

Efectos secundarios

Mi ingle lo está pasando bastante mal. Justo al inicio de la terapia me apareció una ampollita y se la mostré a mi doctora. Esa ampollita se ha ido desinflando (me hidrato toda la cadera dos veces al día con la la crema que me recomendó Pilar, la madre de mi colega Arturo – ISDIN Ureadin Rx Rd), enrojeciendo y al final la piel se ha levantado: una señora quemadura en toda regla. He aplicado cortisona -Betametasona- en forma de crema, y ahora, con la piel toda levantada en algunas regiones de la ingle diestra y alrededor del ano, me pongo unas cataplasmas de tomillo para aliviar y luego una crema antibiótica -Blastoestimulina- dos veces al día. Echaros a la idea que esto sería como ir a la playa cinco días por semana unos 20 minutos por día durante mes y medio, hacia el mediodía -horas de mayor intensidad solar en la superficie terrestre-, y cada día “olvidarse” de pasar la crema de protección solar en la misma zona, una parte de la espalda a la que nos alcanzan las manos, por ejemplo. Acabaríamos con esa zona hecha un Cristo…

Agradecimientos

Querría agradecer en primer lugar a todos los técnicos que me están irradiando y que no tienen problema en manejar mi culo a diario, jejeje: Rebeca, David, Cristina, Marta, Elitza, y muchos más que me olvido porque no tuve oportunidad de preguntarles el nombre. También aprovecho para mencionar a las enfermeras Silvia y Cristina y a la doctora Alicia Lozano.

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2 thoughts on “Radioterapia

  1. QUE FUERTE Y DURO ERES AMIGO !!!!! EN CADA POST ME SIGO EMOCIONANDO PORQUE SE QUE VAS A GANAR AL INTRUSO LO SÉ!!!!!!! TE MANDO MI ENERGÍA!!!!!!!!!
    QUIERO QUE SEPAS QUE EN UNA SEMANA ME ENFRENTO A MI SEXTO IRONMAN Y CUANDO CRUCEQUE ESO ESPERO LA LÍNEA DE META TÚ ESTARÁS AHÍ PORQUE LLEVARÉ CON ORGULLO EN EL CORAZÓN TU NOMBRE !!!!!!! Y GRITARE BIEN FUERTE #TODOSOMOSDANI# #TODOSPODREMOSCONEWING# PORQUE AHÍ ESTARÁS TU EN MIS MOMENTOS DUROS DE CARRERA PARA DARME ESA FUERA QUE TU Y SÓLO TU REFLEJAS Y TRASMITES CADA DÍA AMIGO

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